Hoy nuestro colegio tuvo el privilegio de vivir una mañana musical muy especial. Desde el primer momento al entrar en el salón de actos se percibía que este día sería único. Miradas llenas de expectación, susurros suaves y un cosquilleo en el ambiente acompañaban a los alumnos y a las alumnas hasta sus asientos. La música llenaba el espacio, no solo en forma de sonidos, sino como un sentimiento de comunidad, alegría e ilusión. Lo que siguió fue un concierto que tocó corazones, despertó entusiasmo y regaló a muchos jóvenes oyentes un primer hechizo de la magia de la música.
Un momento especialmente destacado fue la invitación a nuestras dos clases 4. Hoy pudieron asistir como invitados de honor y disfrutar de un primer y sonoro adelanto del próximo año escolar. Muy pronto también ellos formarán parte de nuestra comunidad musical y aprenderán por primera vez a tocar un instrumento de viento. Con los ojos bien abiertos, rostros asombrados y una emoción visible, escuchaban atentamente los sonidos: un instante que despertó el deseo de más y que quizá ya sembró los primeros sueños musicales.
Nuestra Bandita y Banda cautivaron al público con gran alegría, talento y una pasión por la música claramente perceptible. Los jóvenes músicos demostraron de manera impresionante todo lo que puede surgir del ensayo conjunto, la unión y el placer de hacer música. Cada nota hablaba de compromiso, valentía y entusiasmo.
Un punto culminante muy especial del concierto fue la visita de nuestra clase de intercambio de Kirchhain. Con su actuación impresionante sorprendieron al público y regalaron momentos de auténtica piel de gallina. Este encuentro musical volvió a demostrar cómo la música une, más allá de clases, colegios y fronteras.
Este momento tan especial se vio coronado por una unidad de canto junto a la profesora Sra. González, en la que la chispa terminó de saltar a todos los presentes. Para el cierre festivo, todos los músicos se unieron en un concierto conjunto. Cantar juntos, hacer música juntos y compartir la alegría: este instante llenó el espacio de magia y dejó sentir con fuerza cómo la música crea comunidad.
Este concierto fue mucho más que una simple actuación musical. Fue una celebración del encuentro, de la inspiración y de la ilusión por todo lo que está por venir. Una mañana llena de sonidos, emociones y miradas radiantes, y una hermosa prueba del valioso lugar que la música ocupa en nuestro colegio.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todo el seminario de Música, a nuestro alumnado por su compromiso y entusiasmo, y a nuestro colegio de intercambio de Kirchhain por su visita y su maravilloso aporte musical, que hicieron de este concierto una experiencia inolvidable para todos.

