Cada lunes, nuestra cocina se convirtió en un espacio de experiencias creativas: mientras cocinaban y horneaban con Jenni, las niñas y los niños pudieron descubrir una gran variedad de recetas deliciosas y prepararlas por sí mismos.
Ya fueran platos salados o dulces, amasaban, removían y probaban con gran entusiasmo. Había de todo, desde sopas frías y calientes, como el gazpacho o la crema de calabaza, hasta ideas de repostería llenas de fantasía. Nuestras creaciones elaboradas con mucho cariño, como las galletas con forma de erizo, los árboles de Navidad o los conejitos de Pascua, tuvieron un éxito especial.
También hubo espacio para especialidades internacionales: por ejemplo, preparamos juntos el postre canario «frangollo».
El broche final fue muy especial: las niñas y los niños pudieron decidir por sí mismos qué plato se cocinaría en la última clase. Tras una emocionante votación, finalmente surgió nuestra «obra de arte de chocolate» conjunta: un final dulce y redondo para una etapa llena de placeres.

